MI's Mexico Public Affairs Chatter - 2 de diciembre de 2025

Gertz fuera, Godoy dentro: Una transición bien chapucera

Al final, la largamente rumoreada dimisión forzada de Alejandro Gertz Manero se produjo rápida y discretamente, enmarcada oficialmente como preludio de una misión diplomática. En el Senado, el proceso se desarrolló con poco dramatismo: 74 votos a favor, 22 en contra. Caso cerrado. O eso parece. Pero el sustituto fue cuidadosamente elegido, como era de esperar para un puesto tan clave. Gertz, siguiendo claramente órdenes presidenciales, nombró a Ernestina Godoy, aliada clave de Sheinbaum, al frente de la Fiscalía Especial para el Control de la Competencia (FECOC) horas antes de su marcha. La ley hizo el resto. Por defecto legal, Godoy está ahora al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) de manera interina.

Godoy no perdió tiempo en asumir el tono del cargo. Ética, justicia, lealtad a la gente, lenguaje diseñado para tranquilizar a las bases de Morena y, al mismo tiempo, señalar la continuidad institucional. La presidenta Sheinbaum le brindó todo su apoyo, calificándola de “extraordinaria” y “de principios”. El mensaje era claro, por si había dudas: Godoy es la elegida.

La sucesión entra ahora en un proceso estrechamente coreografiado. Cuarenta y tres personas se inscribieron en el concurso público, entre ellas sólo seis mujeres. A partir del 2 de diciembre, la dirección política del Senado reducirá esa lista a diez candidatos, lo que requerirá una supermayoría de dos tercios. A continuación, el Presidente reducirá la lista a tres, y el Senado volverá a votar por supermayoría para elegir al próximo AG.

¿Quién es Ernestina Godoy? En su día senadora, después controvertida fiscal local y más recientemente asesora jurídica del gabinete del Presidente, su trayectoria política ha sido de todo menos lineal. No obtuvo suficientes votos para ser reelegida en Ciudad de México, un revés que paradójicamente aceleró su ascenso.

El nombramiento de Ernestina Godoy, la aliada legal de mayor confianza de Sheinbaum, completa un rompecabezas al que le faltaba una pieza clave. Ya no se trata de un aparato de seguridad heredado a cargo de alguien en quien no se puede confiar: es el de la propia Sheinbaum. Con Omar García Harfuch en Seguridad, Omar Reyes Colmenares en la Unidad de Inteligencia Financiera y ahora Godoy al frente de la FGR, la arquitectura está trabada. Harfuch contiene, la UIF rastrea y desbarata los flujos financieros, y la FGR investiga y persigue. Pero el cambio más profundo se encuentra en otra parte: la recalibración silenciosa del poder con la Corte Suprema y el poder judicial en general. La llegada de Godoy no sólo restablece la coherencia de la fiscalía: sincroniza un sistema que durante mucho tiempo había funcionado en silos. Por primera vez en años, Seguridad, la UIF, la Fiscalía y la Corte parecen alinearse bajo una lógica estratégica unificada. Internamente, el mensaje es inequívoco.

No faltaron quienes celebraron la salida de Gertz, dados sus numerosos y prolongados conflictos con figuras de alto nivel en el gobierno pasado y actual, y en el sector privado. A la cabeza de esa lista estaba Julio Scherer, ex asesor jurídico principal de AMLO durante sus primeros años en el cargo y, según se informa, cercano a Sheinbaum, quien ha mantenido una larga y amarga disputa con Gertz. En un artículo en Proceso, los Scherer, padre e hijo, argumentaron que Gertz convirtió la justicia en una herramienta de intimidación, persiguiendo venganzas privadas bajo la cobertura de la autoridad pública. Afirman que los afectados, incluidos ellos mismos, soportaron acusaciones infundadas, filtraciones y abuso de poder. Gertz, argumentan, se marcha como símbolo de lo que no debe volver. Su marcha, concluyen, ofrece la oportunidad de reconstruir la Fiscalía, restablecer la confianza y poner fin a una era en la que la justicia estuvo al servicio de los resentimientos de un solo hombre. Ya veremos.

 

 

Agua, poder y corrientes políticas: La reforma de México se topa con la resistencia

La tan retrasada Ley General de Aguas de México ha llegado por fin al Congreso. Enmarcada como una medida audaz para desmantelar el “mercado negro de concesiones” y recuperar el control nacional sobre un recurso cada vez más escaso, la propuesta ha galvanizado a los aliados políticos, alarmado a los opositores y contribuido a desencadenar la mayor protesta multiestatal del año.

En la presentación del proyecto de ley, el titular de la Conagua, Efraín Morales, afirmó que desmantelaría “décadas de zonas grises legales y acaparamiento privado”, mientras que la presidenta Sheinbaum señaló directamente a “quienes se aferran a los privilegios” en un sistema históricamente conformado por títulos informales y amiguismo político. La propuesta de ley, dicen sus defensores, da más poder al Estado sin caer en la privatización o la mercantilización. También introduce controles más estrictos sobre la eficiencia del riego y pretende recuperar los volúmenes no utilizados para su redistribución federal.

Los críticos, sin embargo, ven un panorama diferente. El PRI y el PAN expresaron rápidamente su preocupación por los amplios poderes de aplicación y el riesgo de sanciones discrecionales. El grupo de expertos IMCO señaló lo que describió como una centralización malsana de la autoridad. Mientras tanto, en el campo, la reacción fue cualquier cosa menos tecnocrática: 22 bloqueos de carreteras en 11 estados, coordinados por agricultores y camioneros que acusaban al gobierno de extralimitación, criminalización del uso consuetudinario y falta de una consulta significativa.

Tras semanas de negociaciones entre las autoridades federales, los legisladores y los líderes de las protestas, el gobierno introdujo revisiones sustanciales al proyecto de ley. Se espera que el proyecto de ley revisado, que ahora refleja más de 50 enmiendas clave, se vote esta semana. De los 124 artículos revisados, los legisladores redefinieron conceptos críticos, como “reasignación” y “uso agrícola familiar”, y eliminaron la controvertida noción de “seguridad hídrica” como mecanismo de reducción de volúmenes. Otros ajustes aclaran los procedimientos de concesión, refuerzan la supervisión interna y establecen protocolos más rápidos y transparentes para los derechos de sucesión, respondiendo así directamente a las demandas de seguridad jurídica en torno al uso hereditario del agua. Los agricultores podrán ahora transmitir los derechos sobre el agua junto con los títulos de propiedad de la tierra, y la Conagua estará obligada a expedir nuevos documentos de concesión en un plazo de 20 días laborables.

Más allá de la agricultura, la industria de las bebidas y el embotellado ha surgido como uno de los sectores más potencialmente expuestos al nuevo marco. Columnistas de El Financiero, Reforma y Expansión, La Comisión Europea, influida sin duda por los poderosos grupos de presión de las bebidas no alcohólicas y la cerveza, advirtió de que el proyecto original amenazaba con debilitar la seguridad jurídica en torno a las concesiones a largo plazo que sustentan las inversiones multimillonarias de embotelladoras de bebidas no alcohólicas y cerveceras como Coca-Cola FEMSA, Pepsi, Heineken y Grupo Modelo. Aunque el proyecto de ley revisado elimina los desencadenantes más controvertidos de las reducciones forzosas de volumen, los grupos de la industria siguen temiendo que la ampliación de las facultades discrecionales, especialmente en torno al control del “uso ineficiente” y las posibles reasignaciones, pueda aumentar el riesgo operativo y complicar la planificación a nivel de planta. Dicho esto, las empresas de refrescos y cerveza de México son tan rentables que las empresas no tienen más remedio que seguir invirtiendo, a pesar de la incertidumbre añadida que añade la ley del agua.

 

De la lista negra a la lista de invitados VIP: El cambio de imagen política de FIL Guadalajara

No hace mucho, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) se enfrentó a una condena abierta: el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador la calificó de “cónclave de la derecha”, mientras que el gobernador de Jalisco envió manifestantes para interrumpir el evento.

Hoy, el reparto ha cambiado. López Obrador se ha retirado a su rancho y ha lanzado un nuevo libro que ha marcado su regreso a la escena política (no sorprende que no lo presente en la feria). En contraste, la actual administración de Claudia Sheinbaum optó no por la exclusión sino por un leve acercamiento, al enviar al Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en lugar de Cultura, a inaugurar la edición 2025 como un gesto sutil.

La FIL, aclamada como el evento editorial más importante del mundo de habla hispana, inauguró su 39ª edición con una primicia simbólica: la certificación “Hecho en México”, otorgada por el Sr. Ebrard. Enmarcada como un tributo al valor cultural y al alcance global, la distinción se presentó como un gesto de reconocimiento federal a un proyecto largamente celebrado en el extranjero pero políticamente marginado en el país. Ebrard describió la FIL como un reflejo de “perseverancia, excelencia y compromiso”, un lenguaje que replantea sutilmente las tensiones del pasado.

En este contexto, la FIL se convirtió en una plataforma para la élite judicial del país. Dos ministros (uno en activo y otro jubilado) presentaron nuevos libros, ambos publicados por la misma casa jurídica española, en sesiones abarrotadas. Los actos fueron elogiados por sus homólogos: “una investigación académica rigurosa, llena de coraje”, elogiaron. Sin embargo, los aplausos carecieron de un elemento crucial: un auténtico escrutinio público. Las preguntas, al parecer, no tenían asiento en la mesa. En su lugar, los asistentes tomaron la palabra con críticas mordaces. En la sesión de las ministras Yasmín Esquivel Mossa y Loretta Ortiz, miembros del público las acusaron de seguir la línea política marcada por el Ejecutivo, una crítica que pesó mucho en la sala. En el foro contiguo, el ex ministro Alberto Pérez Dayán fue cuestionado sobre si su polémico voto que permitió la reforma judicial había valido el costo institucional. Su respuesta, como era de esperar, fue escueta y evasiva.

 

 

El libro de AMLO y tres condiciones

En cuanto a AMLO, tras meses de retiro en su rancho de Chiapas, reapareció en la conversación nacional. Su nuevo libro, “Grandeza”, no es simplemente una reflexión personal, sino un gesto político. Aunque reiteró su conocida frase “estoy retirado”, su mensaje dejó claro que sigue siendo una figura central en la narrativa ideológica del movimiento que fundó. Esto marcó un nuevo capítulo en el esfuerzo continuo de López Obrador por definir la estructura ideológica de su movimiento, con él en el centro figurativo.

En el vídeo que acompaña al libro, AMLO expone tres condiciones bajo los cuales regresaría a la acción política: si considera que la democracia está amenazada, si Claudia Sheinbaum enfrenta un intento de golpe de Estado o acoso político, o si la soberanía de México se ve comprometida por la injerencia extranjera. Como estos conceptos son deliberadamente amplios, AMLO en efecto puede determinar cuándo se están cumpliendo, dándole amplia discreción para reingresar a la política cuando y si lo desea. Esté atento a este espacio.

Y por si hay alguien que no quiera leer las 632 páginas del libro de AMLO, aquí un resumen CliffsNotes. En Grandeza, AMLO se propone refundar los orígenes de México elevando a las civilizaciones prehispánicas como el verdadero fundamento moral y cultural del país. Su relato hace hincapié en la armonía, el equilibrio y la virtud colectiva, un mundo indígena retratado como ordenado y autosuficiente hasta que los europeos lo destruyeron. Algunos elementos menos deseables de la antigua vida prehispánica, como el derramamiento de sangre y los conflictos sin fin, la jerarquía absoluta, los sistemas coercitivos de tributo, etc., reciben algo menos de atención. No obstante, el mensaje más amplio de AMLO importa más que el registro histórico preciso: recuperar el patrimonio indígena es fundamental para el proyecto nacional del México que él imagina.

 

 

Contacto:                                                                          

Laura Camacho

Directora Ejecutiva de Asuntos Públicos de Miranda

laura.camacho@miranda-partners.com

 

Gilberto García

Socio y Jefe de Inteligencia

gilberto.garcia@miranda-partners.com

 

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