Charla sobre la transición en México
AMLO: Los últimos siete días
Estamos a unos días de que concluya el sexenio de López Obrador, y a la administración entrante de Sheinbaum no le faltan retos. Sin embargo, un tema crítico que aún ensombrece es la transición de poder dentro de Morena, y el papel que AMLO seguirá jugando en el nuevo gobierno y Congreso.
En el Congreso Nacional del partido celebrado ayer se aprobó el nombramiento de Luisa María Alcalde, ex secretaria de Gobernación del gabinete de López Obrador y una de sus más leales colaboradoras. Con el nombramiento de Andrés López Beltrán, hijo del presidente, como Secretario de Organización del partido, han aumentado las preocupaciones de que el pronto ex presidente ceda poder al partido, e indirectamente al Congreso, dominado por leales a Morena. A pesar de las afirmaciones de AMLO de no injerencia en el nuevo gobierno, su anuncio del 9 de septiembre dejó entrever lo contrario.
Carolina Rangel, ex funcionaria del gobierno de Michoacán, se une como Secretaria General. Aún así, es difícil ignorar que la estructura de liderazgo de Morena parece tener menos que ver con los lazos con la presidenta entrante Sheinbaum (como habría sido normalmente el caso) y más con la lealtad al círculo íntimo de López Obrador.
Apenas una década después de su fundación, la popularidad de López Obrador ha catapultado a Morena como la fuerza más votada en México, ganando la presidencia, la mayoría calificada en el Congreso y las gubernaturas de 24 de los 32 estados del país. No debe sorprender que quiera seguir participando en la gestión de Morena en el futuro y garantizar que la Cuarta Transformación bajo el nuevo Presidente se mantenga fiel a sus valores. Colocar a su hijo en un puesto clave de Morena probablemente lo logre.
Proceso Electoral Judicial: El INE enfrenta obstáculos en un territorio inexplorado
El anuncio del INE sobre el próximo proceso electoral para el Poder Judicial plantea interrogantes sobre la preparación y transparencia de esta empresa sin precedentes. La declaración de Guadalupe Taddei, Consejera Presidenta del INE, sobre el inicio del proceso el 23 de septiembre pone de manifiesto la complejidad y lo apresurado de crear un marco electoral desde cero, sin leyes secundarias establecidas ni participación de partidos políticos.
Si bien el INE ha comenzado a coordinarse con el Senado y la Cámara de Diputados, como señaló la Sra. Taddei, es difícil pasar por alto los desafíos de alinear los distritos judiciales con los distritos electorales tradicionales. El hecho de que estos ajustes se estén haciendo sobre la marcha sólo enfatiza lo poco preparado que está el sistema para una revisión tan drástica.
Es crucial preguntarse si un proceso construido con prisas y sin precedentes puede garantizar unas elecciones justas y transparentes. La ausencia de un marco jurídico sólido añade más riesgos a la legitimidad del proceso electoral.
¿Militarización o seguridad pública? Las reformas de la Guardia Nacional a examen
La aprobación en la Cámara de Diputados de las reformas que otorgan nuevas facultades a la Guardia Nacional y la transfieren plenamente al Ejército, que ahora depende oficialmente de la Secretaría de la Defensa Nacional, plantea serias preocupaciones sobre el rumbo de la estrategia de seguridad pública de México. Aunque la reforma pretende establecer una fuerza ’permanente“ compuesta por ”personal militar con formación policial“, la realidad es que solidifica un avance hacia la militarización. Un cambio de última hora en el texto, que enfatiza los orígenes militares de la Guardia Nacional, no hace sino profundizar estas preocupaciones.
La inclusión de la Guardia Nacional en las investigaciones penales junto con el Ministerio Público difumina las líneas entre la aplicación de la ley militar y civil, dando más poder a las fuerzas militares en áreas tradicionalmente supervisadas por instituciones civiles. A pesar de la insistencia del gobierno en que estos cambios son necesarios para la seguridad pública, la oposición señala con razón el alarmante aumento de muertes violentas durante la administración de López Obrador, superando los niveles registrados durante las presidencias de Calderón y Peña Nieto.
La toma de posesión de Sheinbaum: Un espectáculo de alianzas izquierdistas
El anuncio de Sheinbaum de la asistencia confirmada de 105 países y 22 organizaciones internacionales a su toma de posesión puede parecer impresionante, pero una mirada más atenta plantea algunas preguntas. Entre los 16 jefes de Estado que asistirán, la abrumadora presencia de líderes de izquierda de América Latina, como Lula da Silva, Gustavo Petro, Gabriel Boric y Miguel Díaz-Canel, indica una alineación ideológica. Aunque es notable que Estados Unidos envíe una delegación encabezada por la Primera Dama, Jill Biden, la ausencia de una representación política más diversa, en particular de potencias mundiales ajenas a la esfera de la izquierda, arroja dudas sobre el atractivo diplomático más amplio de este acontecimiento.